La experiencia de los autores ha demostrado que el uso del ecógrafo, como ayuda para definir los márgenes macroscópicos del cáncer de mama en quirófano, permite delimitar con mayor precisión que otras modalidades de localización (ROLL) el fragmento mamario que es necesario extirpar. Permite además la realización de imágenes (fragmentografías) que completan la documentación intraoperatoria, de manera análoga a las microcalcificaciones del carcinoma "in-situ" mediante imágenes radiográficas. La ecografía preoperatoria del cirujano senólogo no sustituye la ecografía diagnóstica, sino que simplemente se limita a localizar una imagen que ya se conoce tras las pruebas realizadas por el radiólogo.
Es necesaria una curva de aprendizaje limitada para poder utilizar esta técnica como ayuda y ampliación del conocimiento prequirúrgico, y, en consecuencia, mejora de la técnica quirúrgica aplicada.