Poner de manifiesto la necesidad de que el radiólogo disponga de un conocimiento amplio y preciso de la semiología del cáncer de mama en virtud de los diferentes métodos de imagen de los cuales se dispone, y diagnosticarlo lo más precozmente posible, ya que el diagnóstico en estadios tempranos, un eficaz manejo y un óptimo tratamiento han demostrado que pueden disminuir de forma importante su tasa de mortalidad.
Destacar la necesidad de considerar en el estudio de la mama otros diagnósticos menos prevalentes, en especial de patologías benignas que no muestran características radiológicas específicas, y que pueden asemejar lesiones malignas, requiriendo en en la mayoría de los casos la realización de biopsias percutáneas para el diagnóstico histológico definitivo.
Subrayar la importancia que supone para el paciente que el radiólogo esté familiarizado con este tipo de lesiones y las considere dentro del diagnóstico diferencial, para así evitar la realización de pruebas innecesarias, el sobrediagnóstico y especialmente el impacto emocional innecesario que puede causarle.