Durante la lactancia ambas mamas aumentan en volumen, densidad y nodularidad. Estas características se modifican cada día según el estado de turgencia de las mamas.
En la lactancia la causa más frecuente de nodularidad es un vaciado inadecuado de la mama, lo que puede provocar una obstrucción de conductos o mastitis. Para prevenir este tipo de nódulos hay que promover las tomas frecuentes y con cambios de posición. También se puede realizar presión manual o masajes en dirección al pezón o aplicar calor en la zona afectada antes de la toma.
Cuando la obstrucción deriva en mastitis, es necesario actuar con terapia antibiótica y propiciar el descanso de la madre, garantizando, a su vez, un correcto vaciado de la mama.
Si después de todos estos tratamientos el nódulo persiste y no hay mejoría, sería necesario realizar una evaluación ecográfica para diferenciar si es un nódulo sólido o quístico.
Signos de alarma que deben hacer sospechar de nódulo carcinomatoso:
- Nódulo duro con márgenes irregulares.
- Crecimiento más lento con respecto a otras situaciones.
- Fijo con respecto al tejido circundante.
- Retracción cutánea, retracción del pezón.
- Adenopatías axilares.
- Rechazo persistente a lactar de la mama afectada.
- Secreción hemática.